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Eneritz Furyak: “Emadan” (Autoedición / Framway)

Post-folk muy personal y con muchos matices actuales, en forma de pasional electrónica, el entregado en este magnífico compendio de la trayectoria de años de la muy especial cantante de Irún, Eneritz Furyak. Este “Emadan” supone su tercer disco y es una magnífica tarjeta de presentación para dar a conocer todo lo mucho que nos ha dado y lo que quiere ofrecernos para el futuro. Ya hemos dicho que su voz es muy peculiar y es lo primero que llama la atención al oír su nuevo disco. Ella misma afirma que es una de esas voces que no dejan indiferente y que, normalmente, o se aman o se odian. Yo la amo como la de Daniel Johnston, Manos de Topo, Vainica Doble, Anari o Joanna Newsom.

Apadrinada por el DJ Fermín Göo entró en su agencia Farmway. Su sonido tiene puntos de contacto con el de la citada Anari, PJ Harvey, Mursego, Anna Elizabeth Laube o Maite Larburu. Ella dice ser gran fan de Goldfrapp. Eso, y algún toque también a los primeros Portishead, se nota también en algunos momentos del buen y panorámico disco. Su voz y forma de actuar son muy teatrales como demostró en el Indie Festival de Bilbao junto a Sara Zozaya y María Berasarte. Ella sola y tocando sintetizadores con pedaleras. En el LP (sí, hay versión guapa en vinilo) le acompañan más instrumentos (además de su buena guitarra, teclados y electrónica, básicamente) que dan una mayor gama de matices a sus trabajadas canciones.

Eneritz comenzó a los 8 años en la música y se metió en el punk aprendiendo a tocar la guitarra eléctrica con Iñigo Muguruza. Además toca la trikitixa. Aunque la tiene un poco aparcada últimamente suena en el disco de manera especial en la bonita ‘Jaio Aitxin’ cuyo título parece remitir a tan antiguo instrumento. Cierra la cara A con magnético ritmo y acústica muy bien tocada oyéndose deslizar los dedos por las cuerdas. Luego entran los teclados y electrónica pero de una manera muy orgánica y humana en su sonido. Más de 6 minutos que pueden suponer la cumbre del disco para más de uno, entre los que me incluyo. Estuvo también en el trío de folk y blues Kasemarat, antes de arrancar como Eneritz Furyak donde ha dado rienda suelta a todas sus ambiciones musicales y literarias (mucha atención para sus letras). Tiene temas como ‘Beltzaile’ con gancho hasta para las radiofórmulas como sucede con Izaro ya que posee una agradable melodía pop. Antes un inicio naif y encantador a lo Daniel Johnston con los menos de 50 segundos de ‘Emadan’. No falta algo de distorsión rock en temas como ‘Suhartzea’ que pueden gustar a seguidores de Maika Makovski o la ya citada PJ Harvey. Los teclados juegan con su guitarra en ‘Hondartza Bat Estolderietan’.

La cara B comienza con la emoción desnuda con acústica y voz de ‘Historia’ como una cantautora del siglo XXI. Luego entran esos cuidados sintetizadores que logran atmósferas preciosas que sí se acercan a Goldfrapp o hasta Sophie Hunger y Laurie Anderson. ‘Sua’ es otra maravilla reposada desnuda pero con esos ecos de electrónica casi trip-hop como en los momentos más íntimos de Portishead. Luego trae más momentos experimentales con electrónica cercana al noise sobre su potente guitarra acústica. Se nota el trabajo especial de Mono Irazi en una maravilla lenta en castellano como ‘Junco’, con buena combinación de acústica y piano espectral. Original final para un disco muy original y personal con una visual ‘Panoptikoa’ que te embelesa con esa peculiar voz, su cálida acústica y esos espectrales teclados electrónicos pero muy humanos. ¡Plena confirmación para una artista que va a seguir creciendo!

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Txema Mañeru
Periodista incombustible y melómano desaforado, como demuestra desde hace años en ORPHEO. Tenemos la suerte de contar con él también como redactor en RIB. Colaborador esencial.

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