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La Perra Blanco, conexión Memphis

Frío, viento, granizo y lluvia. Así amaneció ayer domingo Bilbao y de esa forma recibió a La Perra Blanco. Se pueden imaginar cómo se siente una gaditana acostumbrada al calorcito en climatologías más propias de la estepa siberiana. Pero eso era en la calle porque en cuanto uno entraba en Nave 9, donde legiones hacían tiempo al inicio de concierto, o en el Auditorio del Itsasmuseoa, donde se celebraba el bolo, la temperatura era otra. Y esta subió en cuanto el power trío encabezado por Alba Blanco se subió al escenario y desplegó una dosis de casi hora y media de puro rock & roll con 16 disparos del rockabilly más clásico.

Con Guillermo González «la bestia» al contrabajo y Juan López «Spacey» a la batería, Alba despachó el concierto con energía y actitud. Lo hizo ante un púbico que agotó las entradas en la venta anticipada desde hacía varias jornadas (se redujo un tanto el aforo por precaución).  «Somos La Perra Blanco tengo frío…» se presentó con humor la gaditana. Y es que las bromas no faltaron a lo largo de la actuación, al igual que la lamentaciones de la artista por el hecho de que la gente no pudiera beber. Intento paliar tal situación ofreciendo una botella de Jack Daniels al respetable. También vaciló bastante con Guillermo a cuenta de sus peripecias la noche anterior por Logroño (donde despertó en una casa desconocida).

Vamos a lo que nos interesa. Arrancan con una intro en la que uno cierra los ojos y recuerda la escena de la película «En la cuerda floja» cuando los músicos esperan que salga Johnny Cash en su concierto en la prisión de Folsom. Tras esta, arranca con un tema instrumental que deja claro desde el inicio que lo de La Perra en Blanco es puro rock y pura energía.

En el set list intercaló canciones propias de sus disco y EP’s; «Bop & Shake», «Bop’n’shake» (Atomic EP) y «La Perra Blanco». Entre ellas sonaron «It’s fun but it’s wrong» (sobre todo lo que divierte es malo), «Find me that river» (búsqueda de un río que la lleve a Tennessee  o a Memphis), «My teeth are falling» (a raíz de un sueño en el que se le caen los dientes) o «You can touch my back«.

También sonaron «Misery» (tema que habla de las relaciones tóxicas y en la que me recordó a un tema June Carter aunque no recuerdo el título), «Loving you» (la que considera su única canción romántica), «Bop & shake» (escrita durante una larga abstinencia sexual y con la que bajan al público), «You can touch my back» y «Sweet daddy lips» (dulce labios de papá).

En cuanto a las versiones que sonaron decir que La Perra Blanco las lleva a su terreno pero respetando su espíritu y el de sus creadores. Entre estas pudimos disfrutar de «Go, go, go»  de Roy Orbison («que silencio, como se nota que no hay priba» destacó), una muy country de Merle Travis de la que desconozco el título, «My bucket’s got a hole in it» de Hank Williams («pero conocida por la interpretación de La Perra Blanco», bromeó), «Going on down the line» de Earl Hooker y otra de uno de sus guitarristas favoritos de cuyo nombre lo logro acordarme.

Terminó el bolo con el tema de 1947  «Drinking wine spo-dee-o-dee» de Stick McGhee (si no me equivoco) pero que es más conocido por la versión que del mismo hizo Jerry Lee Lewis.

Un concierto en el que La Perra Blanco hizo que nos olvidáramos del frío con buenas dosis de rock & roll y con el que nos hizo viajar a lugares más cálidos como Memphis, Tennessee,… Cuanto rock tiene dentro Alba Blanco…del bueno.

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Edu Gascón
Periodista y fotógrafo. Colaborador en ORPHEO y desde hace años en esta web. Subdirector y coordinador de contenidos.

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