Los buenos aficionados al rock’n’roll, en general, en Euskadi, siempre han sentido un aprecio muy especial y una gran predilección por las bandas y músicos australianos. Por eso ha sido una magnífica noticia saber del regreso del simpar Dom Mariani. Siendo más especial, aún en esta ocasión, porque lo hace con su prestigioso nombre en solitario. Además, nos viene a presentar su segundo disco en solitario, muchos años después del buen debut, que ha sido uno de los mejores discos del 2025 en los mejores medios, “Apple Of Life”.
Pues bien, lo estará presentando el día 15 de abril y acompañado por su excelente banda, The Rippled Souls. En las distancias cortas del Crazy Horse bilbaíno. Dom es un ícono del power-pop como puedan serlo The Chevelles, Hoodoo Gurus o Paul Kelly. Ha estado al frente de bandas tan imprescindibles como The Stems, DM3 o The Someloves. Pero es que sus tentáculos y composiciones van más allá y tiene ya media docena de discos con el estupendo hard-rock psicodélico con los recomendables Datura4. Junto a Dom repiten nombres como Jeff Baker, Tony Italiano o Stu Loasby. Pero quién más brilla en el nuevo disco es el propio Dom con un montón de instrumentos, todas las composiciones y la brillante producción. Desde ‘Breakaway’ hasta ‘Jangleland’ estamos ante una gozada para los amantes del power-pop y con detalles como la pedal steel de Luke Dux o el Hammond y el piano de Bob Patient. Ningún tema baja del notable y más de la mitad alcanza nota de sobre saliente. Es el caso de la citada ‘Breakaway’ con esos riffs poderosos repletos de garra. Está también el segundo single y tema titular del disco. Una preciosidad con triples guitarras que puede remitir a los Go-Betweens en los momentos más calmados, pero también a The Replacements en los más enérgicos. Gran trabajo de coros al igual que en todo el trabajo. Nos deleitará también con preciosos lentos como ‘Sad State Of Affairs’, también con encantadores coros. ‘Where Do Lovers Go’ es una gran balada con destacada pedal steel que se va hasta los 6 minutos.
La cara B rompe desde el arranque con la pletórica ‘Breaking Point’. Regresa al amor y a las baladas preciosas repletas de mágicos coros y guitarras con otra maravilla titulada ‘Jealous Love’. ‘Oh Angeline’ es una preciosidad sixties pop como algunas de The Hollies. El disco finaliza sobresaliente con el primer single, ‘Jangleland’. Una gozada soleada y muy jangle-pop con aires a la Costa Oeste y hasta ecos a The Byrds o The Turtles. Las armonías vocales vuelven a protagonizar el tema, así como su guitarra de 12 cuerdas.
¡Será una cita obligada para los seguidores de la mejor música australiana!
