Había muchas ganas de ver a esta leyenda australiana después de tantos años sin visitarnos. Quizás, teníamos algo de miedo de que no pudieran conservar su urgencia y su gran potencia más de 40 años después de su formación. Pero pronto dejaron claro que seguimos necesitando sus guitarras. Como ha sucedido hace poco con otras leyendas australianas como The Stems, The Chevelles o los Datura 4 de Dom Mariani.

Evidentemente han envejecido físicamente, pero los de Dave Faulkner demostraron que a ganas, actitud y buenos resultados musicales pocos les pueden hacer sombra. Al igual que no hace tanto otros paisanos como los citados, The New Christs o, incluso sus inspiradores Radio Birdman, muestran un espíritu que da auténtica y pura envidia a quienes todavía no llegamos a sus edades, aunque estemos bastante cerca.

90 minutos de actuación sin tregua a base de punk-rock, power-pop, garage y puro rock’n’roll. Tras un arranque titubeante con ‘(Let’s All) Turn On’, el sonido se engrasó para la segunda canción y todas las piezas fueron encajando haciéndonos gozar con su ‘A Place In The Sun’, Mayor fue el gozo al llegar a la magia power-pop de ‘Another World’. Las dos guitarras sonaban como un tiro y la sección de ritmo era un torbellino de garra y pasión y luego estaban esos perfectos coros de las tres voces. La voz de Dave falló algo al comienzo, pero luego entró en calor y nos dio algunos momentos realmente brillantes y más teniendo en cuenta ya su edad. En estos temas power-pop era fácil acordarse de los primeros Jam, The Knack o The Romantics. Fue el caso también con los “Eh, eh, ehs” de una ‘Middle Of The Land’ en la que el bailarín del escenario empezó ya a explotar y no paró a lo largo de todo el concierto entregado a la entrega (valga la redundancia) del cuarteto.

Ahí llegó uno de los excelentes temas lentos que también saben hacer. Una preciosa ‘Nothings Changing My Life’ con más logros vocales y buenos punteos. Estaban atentos a sus más fieles seguidores y tocaron brevemente algunos de los temas más punk de sus inicios que no estaban en el set-list gigante. El concierto estaba siendo redondo y luego vino una traca final que duró más de la mitad del concierto, encadenando himno tras himno y subiendo la temperatura del Kafe Antzokia. Esto arrancó con la popular y pegadiza ‘Come Anytime’ (¡otra vez esos emotivos y contagiosos coros!). Siguió con el single de sus comienzos ‘Tojo’ y explotó con las guitarras de su ‘Mars Needs Guitars’ en la que se comprobó como Bilbao también necesitaba escuchar sus guitarras. También cantó con gusto su guitarra solista otro de los destacados temas de esta extensa traca final en la que también fue colando Dave algunos buenos punteos. Fueron más lejos aún con ‘1000 Miles Away’ y con la pegadiza y también muy coreada ‘I Want You Back’.

Siguieron incidiendo, especialmente, en sus dos obras maestras, “Mars Needs Guitars” y “Stonage Romeos” y fueron una gozada los redobles de su incansable batería en la pegadiza ‘Poison Pen’ del primer LP de los citados, pero ahí fue mejor aún Brad Shepherd con la armónica en un explosivo momento que parecía robado de los mejores Dr. Feelgood con Brilleaux y Wilko. Tras la ternura y los sentidos coros de la popera y melódica ‘Out That Door’, con épicos punteos, todavía subieron un punto más su traca final encadenado sus mayores éxitos. ‘Bittersweet’ sonó realmente dulce y encantó a sus seguidores, cantando todos juntos esos “Don’t Cry”. Más arriba se fueron con ‘What’s My Scene?’, con otro de esos estribillos poderosos y más punteos deslumbrantes. Pero aún faltaba la fiereza de ‘Like Wow – Wipeout!’ en la que yo creo que cantaron y corearon hasta los camareros. Parecía que era la guinda perfecta, pero aún se marcaron un bis doble en el que se fueron a sus más tiernos comienzos a principios de los 80 que culminó con su primer y brutal single ‘Leilani’ con más gente histérica cantado y con el batería dándolo todo como si acabara de comenzar.

¡Realmente fue una traca casi de principio a fin y esperemos que no tarden tanto en volver la próxima vez!
- Autor de las fotografías: Samarrakaton.
