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Biznaga: “Sentido del Espectáculo” (Slovenly Recordings)

Los árboles y el bosque. La incapacidad a veces para valorar lo que sucede a nuestro lado. Y es que ver desde, quizás, demasiado cerca crecer y evolucionar a Biznaga, puede dificultar la deducción del papel que han adoptado de una manera totalmente espontánea: el de convertirse en airada banda sonora de los tiempos grises que nos ha tocado vivir. Su música resulta una fiel fotografía de la asfixiante, pero también bárbara, monotonía que marca el ritmo de nuestras ciudades. Y es que esta joven banda ubicada en Madrid pero de procedencia malagueña, esgrimen con su segundo disco largo, “Sentido del espectáculo”, una contundencia sonoro solo comparable a su incendiario verbo.

Estructurados entorno a la bicefalia ejercida por Jorge (bajo y coros) y Álvaro (voz y guitarra), llegados ambos a la capital desde tierras andaluzas, su escasa longevidad no ha impedido que su nombre se haya convertido en ejemplo de esa efervescencia juvenil direccionada bajo un gesto malencarado hacia su alrededor. Desde su aparición hace cinco años con una demo, más tarde reeditada en formato cassette; su presencia en el recopilatorio “Nuevos bríos”, donde formaban parte de esa incipiente escena underground madrileña, y su más reciente publicación, plantean unos elementos comunes musicales que sin embargo han ido perfilando hasta convertirlos en un conjunto realmente personal y excitante. Lo suyo, desde el inicio, se basa en el punk, siempre con trazas muy ligadas al ejercido en nuestras fronteras, y rociado de rasposo garage. Maridaje que de manera controlada ha ido incorporando giros locales e incluso gotas melódicas de pop musculoso.

Para este nuevo ejercicio, editado por Slovenly Recordings, sello por excelencia de los sonidos agitados, han contado con la producción de Kaki Arkarazo y de sus estudios Garate. Una presencia que ha otorgado a la escenificación habitual del grupo un tono igual, o mayor, de desgarro pero al que ha sabido adaptar más detalles, algo que también se ha visto reflejado en la cruda manera de interpretar de su cantante. Un paso adelante de esos que son levemente perceptibles pero que te trasladan a un estadio superior.

Como ya recurso habitual de la casa se deja abierta la participación para que el oyente busque las variadas y múltiples referencias culturales que se esconden a lo largo de sus canciones, porque ya desde su incisivo título los situacionistas con Guy Debord a la cabeza nos saludan con sonrisa sardónica en este “Sentido del espectáculo”. Un concepto, el de la no realidad y el control, que se manifiesta en su tema inicial ‘Mediocridad y confort‘, primera andanada al nunca mejor llamado mundo virtual de las redes sociales. La fórmula tan concisa como efectiva: punk descarado sincopado y adictivo, donde incluso en sus fraseos malévolos-recitativos recuerda a Evaristo y los riffs huelen al metal de los imperdibles de los Sex Pistols. La artillería más acelerada se completa con disparos directos como ‘Héroes del no‘, siniestro retrato del invisibilizado pensamiento insurgente, o el ritmo atropellado de ‘Una nueva época del terror‘, reflejo del inevitable espíritu fieramente humano, con forma de unos contemporáneos del género como La URSS.

Sin bajar nunca el pistón, la banda va depositando a lo largo del álbum esos pequeños matices estilísticos que les hacen poseedores de una vibrante peculiaridad. Sin ir más lejos, y manteniendo intacto su arrollador envite, ‘Jóvenes ocultos‘, de nuevo revelando esos instintos encubiertos, deja fluir unos dejes andaluces, o flamencos si se prefiere; una influencia, en este caso representada como un homenaje a base de distorsión a Camarón, concretamente a “La leyenda del tiempo”, expresada también en ‘Oficio de tinieblas‘. El acento local también se expandirá hacia un terreno cañí, espacio ocupado por representaciones como Parálisis Permanente o Gabinete Caligari, predominante en la abrasiva ‘Nigredo‘ o en el sentimiento melancólico que flota en ‘Una ciudad cualquiera‘. Dos composiciones que se manifiestan en concepto como actualización del famoso poema de Dámaso Alonso Insomnio, término incluso citado en la primera de ellas. El cierre, con ‘El mal de Aurora‘, se abastece y expresa bajo el malsano romanticismo del Conde de Lautréamont.

Biznaga, con este nuevo disco “Sentido del espectáculo”, perfecciona, a base de cuidar todavía más los detalles, una propuesta que esencialmente se trata de decorar el punk, en lo musical y en la actitud, de diversos elementos que le hacen adoptar una forma definitiva personal. Estos jóvenes rebuscan con acierto entre las muchas sombras que produce nuestra sociedad, sacando de las catacumbas a los esqueletos y haciéndoles bailar bajo su frenético estilo. Necesarios no, indispensables.

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