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Ilegales: siempre dispuestos

Fotografías: Txema de la Cruz

Ayer jueves acudimos a Santana 27 para ver el concierto de Ilegales. La banda asturiana está de celebración. 40 años sobre los escenarios merece una buena fiesta o, por lo menos, una buena gira. El Bilbao se juntaron ambas cosas: un gran ambiente festivo y un concierto de la «Gira la lucha por la vida»» en el que el grupo, con Jorge ilegal a la cabeza, lo dio todo.

Y es que Jorge es un hombre de palabra. Cuando hace dos semanas se vieron obligados a aplazar los conciertos de Zaragoza y Bilbao, prometió volver con las “mismas malas intenciones de siempre”. El respetable aceptó el reto y llenó casi por completo una sala deseosa de disfrutar el rock ácido de esta banda que con sus letras no deja títere con cabeza.

Durante aproximadamente una hora y cuarenta minutos desplegaron un set list con 32 temas en el que no faltó de nada: canciones antiguas, algunas más nuevas y sus grandes temas que han marcado a varias generaciones. Son muchos años y, sobre todo, muchos discos. 11 para ser exactos, sin contar los grabados en directo, los recopilatorios, la caja con la antología discográfica de la banda, el documental y unos cuantos singles.

Abrieron con “Tantas veces me he jugado el corazón que lo he perdido”, canción de su último trabajo “La lucha por la vida” y en la que en el disco canta con Loquillo. Siguieron sin pausa con “Si no luchas te matas”, de su anterior álbum “Rebelión” y con “Ella saltó por la ventana”. Tres temas que a un servidor se le hicieron cortos pero que nos daba una idea de lo que iba a ser el concierto; una descarga si piedad de buenas canciones.

Mi copa y yo” y “Voy al bar” se convirtieron en un dúo de alta graduación. Nos encantaron los inmensos teclados en “Chicos pálidos para la máquina” tema del disco del mismo nombre de 1988. “Te prefiero lejos” y “Divino imbécil” precedieron a “Ángel Exterminador”, un tema que da algo de “pausa”. Ilegales es como una religión y sus canciones como salmos que los fieles repiten con pasión. Algo parecido ocurrió con “Agotados de esperar el fin” en la que la gente cantó a una sola voz. A decir verdad, la gente las cantó todas de principio a fin.

Seguían cayendo un tema detrás de otro y la banda los ejecutaba a la perfección. Sin mucho parloteo y sin pausa. La verdad es que es de agradecer. En este primer tramo también sonaron, entre otras, “Nunca los repitas en voz alta” (con voz de ultratumba incluida)”, una explendida “El bosque fragante y sombrío” y un tecnho punk (en palabras de Jorge) “Juventud Egolatría”. “Es la primera vez que vamos a hacer esto, a ver si no explota”, bromeó.

El sonido fue perfecto durante todo el concierto. Es lógico, son muchos años tocando juntos y casi de memoria. Una banda como Ilegales es garantía de que todo va a ir sobre ruedas Jaime, Willy Mike y Jorge son máquinas perfectas de ejecutar el rock y, con cada año, van a mejor. “Hace cuarenta años nos echaban 4 semanas. Aquí seguimos. Siempre dispuestos a lo peor para conseguir lo mejor”, aseguró Jorge.

En una segunda parte pudimos disfrutar de temas como “Enamorados de Varsovia”, “Punki raro” o “Destruye”. Aunque si hay que destacar algún tema nos quedamos con la muy rockera y canalla “Eres una puta”, ” Soy un macarra”, “Dextroanfetamina”, “Destruye” (dedicada a una amiga que recientemente optó por la eutanasia) o “Bestia, bestia”. Cinco temazos, ochenteros y noventeros, por los que no pasa el tiempo. En varios de ellos hubo algún intento de pogo. Tampoco nos podemos olvidar de “Mi amigo Omar”, incluida en su disco “Rebelión”, un tema que en directo suena estupendamente. No faltó ese tragó copa en alto aunque Jorge Ilegal recordó que lo tiene prohibido debido a la operación a la que se vio sometido recientemente para quitar, como contó, “un bicho benigno”. “No me gusta que me coma un bicho desde dentro aunque sea bueno”, sentenció.

Siete canciones dejaron para los bises en los que desarrollaron su lado más canalla y más punk. Un septeto de temas de los que seis pertenecían a su disco “Ilegales” de 1983 y uno, “Europa ha muerto”, a su trabajo “Directo” de 1986. Se gustaron en “Yo soy quien espía los juegos de los niños”, “Caramelos podridos” y en “Hombre solitario”. Un servidor se queda con tres de ellos. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”, “Hola Mamoncete” y la que no podía faltar “Problema sexual” con la que cerraron el concierto.

Da gusto ver a Ilegales en directo. Es de esas bandas que sabes que no te engañan. Vamos, que son gente legal. Una banda de rock sincero y, sobre todo, incombustible.

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Edu Gascón
Periodista y fotógrafo. Colaborador en ORPHEO y desde hace años en esta web. Subdirector y coordinador de contenidos.

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