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León Benavente: traspasando estilos

Fotografías: Txema de la Cruz

El viernes teníamos una cita con León Benavente en Santana 27, una formación que en los últimos años ha cautivado al público con un directo arrollador. Llegaba a Bilbao para presentar su nuevo trabajo “ERA”. Este álbum, el cuarto del grupo, supone un antes y un después en el sonido de la banda. Ha sido un paso adelante o, mejor dicho, una huida del acomodamiento. Un nuevo despertar tras la pandemia. En todo caso una apuesta fuerte para quienes con sus anteriores producciones han cosechado un éxito sin paliativos con estilo muy personal.

Por todo ello, había expectación para ver la presentación en directo de “ERA” y esta se vio reflejada en la afluencia de un público que alcanzó las 800 personas. Sin embargo, en el interior no hubo tanta aglomeración como en el concierto del día anterior con Ilegales. Aun así, el ambiente fue bueno y el público, que bajó la media de edad respecto al del jueves, venía predispuesto a disfrutar. Y disfrutó.

Durante algo más de hora y media desplegaron un set list de 20 canciones. Predominaron las de los dos últimos trabajos. 9 de “ERA” (solo faltó «Todas las letras»), 5 de “Vamos a volvernos locos”, 3 de “2”, 2 de “León Benavente” y la increíble versión de «Niño futuro» de Rafa Berrio. El eterno dilema de siempre: faltan esta y esta… Cada cual tiene en mente el set list que le hubiese gustado. A mí me faltaron algunas canciones que, a mi entender, han significado mucho en su carrera. Pero bueno, vinieron a presentar su nuevo trabajo, como decimos, con aire de ruptura y, por lo tanto, era lógico el repertorio.

Con puntualidad salieron al escenario los cuatro componentes de la banda: Eduardo Baos, Abraham Boba, Luis Rodríguez y César Verdú. Fue salir y arrancar con “Líbrame del mal”, primer adelanto del disco, un pop con melodías afiladas y apoyadas en una gran línea de bajo. Continuaron con otra del álbum nuevo; “Di no a la nostalgia”, una canción de ritmo hipnótico y tintes progresivos. La tercera también de “ERA” fue una sintética “Persona”. Con “Como la piedra que flota” acudieron a su trabajo “Vamos a volvernos locos” y tras esta, una espectacular “Estado provisional” de “León Benavente”, uno de sus mejores temas.

El sonido fue bueno y la banda estuvo en su línea; notable. Se nota que son diez años juntos tanto como León Benavente como acompañando a Nacho Vegas. Curtidos en mil batallas se conocen muy bien y eso se nota. Se desenvolvieron a las mil maravillas. Daba igual si sonaban aires punk, rock, pop, kraut, … Y es que ahora su sonido te vuela la cabeza.

Sorprendieron con otra nueva, “Canciones para no dormir”, seguramente el primer tema en el que banda y público muestran su gran conexión. Tras “Amo”, de su tercer disco, presentaron dos temas de “Era” que sin duda van a ser dos piezas importantes en los conciertos. Por un lado, “Te comes mi corazón”, un tema de sonido industrial y en el que colaboran (en el disco) Triangulo de Amor Bizarro. Por otro, “La gran muralla”. Sin duda, la mejor del disco. Un tema en el que destacan las letras.

Mención especial merece la versión que León Benavente hace de «Niño futuro«, el tema de Rafa Berrio. El día anterior al concierto se cumplía un año desde el fallecimiento del músico donostiarra y este tema no podía faltar.

El concierto iba a más y eso se notaba en el ambiente. No faltaron “La Ribera” y “La canción del daño”, dos temas en los que la banda vuelve a su sonido de siempre. Con la delicada “La cámara de ecos” la banda parece rebajar un tanto el ritmo. Una buenísima letra en el que la banda parece hacer balance personal de lo vivido. “Mítico” también es otro de los nuevos temas a destacar, no solo por su estilo casi sintético, sino también por su acercamiento a los sonidos más urbanos.

Entraban en la recta final del concierto con la brutal “Disparando a los caballos”, una fiestera, eufórica y certera “Gloria”, la sarcástica “Viejos rockeros viejos” y la mítica “Ser brigada” que se ha convertido en una de sus imprescindibles.

Para los bises esperábamos algo especial y no nos defraudaron. Dejaron reservados dos temas. El primero “Tipo D”, un tema que en directo funciona muy bien. La segunda “Ayer salí” con la que el concierto termina por todo lo alto y con Abraham Boba entre el público por segunda vez en la noche.

León Benavente siempre sorprenden. Da igual que ahora miren hacia la electrónica orgánica o al baile. Con cada uno de sus temas golpean sin piedad hasta devolvernos a la realidad. Estamos ante una banda que logra traspasar estilos, caminar por cada uno de ellos y sintetizar lo mejor de estos. El viernes los demostraron con creces. Siguen siendo brutales.

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Edu Gascón
Periodista y fotógrafo. Colaborador en ORPHEO y desde hace años en esta web. Subdirector y coordinador de contenidos.

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