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Los británicos Inglorious fueron los verdaderos ganadores en la noche electoral

Venían para presentarnos su tercer disco “Ride To Nowhere”, siendo esta la tercera vez que pisaban los escenarios de Vizcaya. La primera fue como teloneros de The Winery Dogs en un abarrotado Kafe Antzoki durante su debut discográfico, la segunda visita fue con una menor afluencia de público en una desangelada sala Black de Santana 27 dentro de su gira de presentación de su segundo larga duración, mientras que su tercera aparición fue ayer durante su concierto que ofrecieron ante una mejorable entrada en la Stage Live de Bilbao, a escasos metros del Antzoki, su mayor éxito bilbaíno. En una jornada de elecciones nacionales y municipales el gran reclamo sonoro y el único y claro vencedor, fue Nathan James y su banda, Inglorious. Desde su primera visita hasta esta última, la banda ha pasado por varios cambios, dejando al líder Nathan junto al batería Phil Beaver como miembros fundadores de Inglorious. En esta nueva etapa se han unido, el joven y talentoso guitarrista Danny Dela Cruz junto al otro guitarrista, Dan Stevens, y el bajista de origen brasileño, Vinnie Colla. Mencionar que en esta gira les acompaña Rob Lindop en los teclados, siendo éste otro instrumento fundamental dentro de la música de esta banda de hard rock melódico.

La apertura de puertas se retrasó un tiempo por algunos problemas técnicos dentro de la sala, comenzando el primer asalto sonoro a eso de las 20:30 horas con la joven banda de Gasteiz, Outgravity. Una formación a la que costó entrar en calor, afuera hacía un día de perros con tanta lluvia, ante un público más bien expectante a su propuesta musical y a la que no llegaron a conectar del todo. Empeño y ganas no faltaron durante su corto show de media hora. En él, desplegaron toda su música que navega entre el rock alternativo, progresivo y el post rock  con ligeras incursiones al metal. Ingrid en las voces, Bruno Higueras y Roberto Nieves en las guitarras, y Jorge Llamazares en el bajo y Oier Irazu en la batería fueron los que abrieron la velada para Inglorious.

Comenzaron su concierto con una introducción bastante larga para enlazarla con los cortes ‘Dwarka’ y ‘Wolf’. El corte ‘Divine’ fue el tercero en sonar para después proseguir con ‘Evolve’. Los samplers hacían acto de presencia durante la mayor parte de su espectáculo. Afrontaron su parte final con los cortes ‘Out Of The Crowd’, ‘Interludio’, ‘My Game’ y por último y quizás un nuevo tema titulado ‘Sun’, con el que terminaron su show. A destacar la labor vocal de Ingrid junto a las guitarras de Bruno y Roberto. Una banda que ha de demostrar algo más encima del escenario en donde se pudo comprobar el agarrotamiento que tenían en sus movimientos, mucha culpa tuvo su escaso escenario que disponían, salvo la vocalista y uno de los guitarras que mostraban algo más de presencia encima de las tablas.

Tras una larga espera de media hora, a eso de las 21:30 horas hacían acto de presencia Inglorious para deleitarnos con sus potentes cortes, medios tiempos y alguna que otra balada. Las primeras filas en la Stage Live estaban comandadas por diversas mujeres muy atentas, y como viene siendo una mala costumbre en los conciertos se presentaban con sus móviles para captar los movimientos de Nathan, su principal ídolo de la noche. Además del atractivo que destila el vocalista entre el público femenino, se trataba fundamentalmente de disfrutar de una de las voces más carismáticas que hay dentro del panorama del hard rock melódico internacional. Y así lo demostró el bueno de Nathan.

Su tremendo show arrancó con la potente ‘Where Are You Know’ junto con ‘Breakaway’ y ‘Time To Go’, para después deleitarnos con la tierna balada ‘Glory Days’ donde el batería Phil dejó de un lado las baquetas para enfundarse una guitarra acústica. Momento emotivo y donde Nathan demostró sus tremendas cualidades vocales. De seguido regresaron a su vertiente más clásica y rockera donde interpretaron la enérgica ‘Warning’ para seguir con uno de sus últimos y nuevos cortes, ‘Liar’ para después continuar con la aclamada ‘Gypsy’. Durante estas interpretaciones ambos guitarristas se intercambiaban solos de guitarra y mención aparte y que fue respaldada por el propio vocalista, admirando la destreza que poseía el joven Danny con tan solo veinte años y que emulaba en algunos poses a otro grande la guitarra como lo es Slash.

El show de Inglorious continuaba por los terrenos musicales del hard rock clásico con ciertos aires a Whitesnake y Led Zeppelin y continuaron con ‘Girl Got A Sun’ y ‘Unaware’ para después hacer una versión de Alanis Morissette a través del corte ‘Uninvited’ que se alargó más de la cuenta con una especie de jam, detalle que no se logra entender cuando una banda con tres discos en el mercado recurren a mitad de su show a interpretar una versión, manías o curiosidades dentro del mundo musical, vamos. A partir de ahí y en ese tramo del concierto los asistentes pudieron disfrutar de su mejor estado musical al rescatar la banda sus ya clásicos himnos como fueron el tema que da nombre a su tercer álbum ‘Ride To Nowhere‘, junto a la bluesera ‘Holy Water’, y las coreadas ‘Read All About’ y ‘High Class Woman’, para terminar con una de sus favoritas, la tremenda canción ‘I Don’t Know You’, siendo esta una interpretación sobresaliente por parte del gran vocalista que es Nathan.

Después de un breve descanso, el único durante su concierto, afrontaron la recta final con sus otros dos grandes himnos como lo fueron, la apoteósica ‘I Don’t Need Your Loving’ y la contundente con clara influencia a Zeppelin, ‘Until I Die’, siendo ambas canciones muy seguidas por el público. Finalizando de esta manera por todo lo alto, su corto concierto de una hora y algo más de veinte minutos, su más que enriquecedor espectáculo de puro hard rock melódico capitaneado por la voz portentosa de Nathan James junto a una banda muy compenetrada en donde destacaron las dos guitarras y en especial, la contundencia en la batería del pequeño Phil.

La parte negativa de la velada fue el juego de luces que tuvieron Inglorious durante su show donde permanecieron más de un ochenta por ciento a oscuras, llegando a casi no poder ver las caras de los músicos durante varias fases de su show y de esta manera obstaculizando la labor a los fotógrafos allí presentes. Detalle o hecho que no suele ser lo habitual en un concierto de hard rock melódico cuando normalmente las luces claras son una parte fundamental de dichos conciertos. En cambio y a su favor, el sonido fue bastante bueno para lo acontecido en una noche que quedará para el recuerdo de los allí presentes con una banda que con su tercer disco esta viviendo su etapa más pletórica y famosa.

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Txema de la Cruz
Txema de la Cruz
Quiso ser músico pero su mayor virtud la tenía en los dedos para teclear noticias, reseñas, crónicas, entrevistas delante del ordenador mientras escucha heavy metal de fondo, su gran pasión. La famosa 'doncella de hierro' le tiene atrapado desde que tiene uso de razón. Melómano asistente a los conciertos rockeros y metaleros junto con su inseparable humilde cámara de fotos. Redactor y jefe de contenidos en RIB.

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