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Pirata, el ‘trotamúsico’ de los vientos

De la trompeta al saxofón, pasando por el oboe, la flauta, la armónica o el helicón, prácticamente no hay instrumento que se le resista a Luis María Moreno Urretavizcaya (Errenteria, 1973), más conocido en su casa y en el resto del mundo como Pirata. “Me llaman así desde que tengo 12 años y empecé a tocar en una fanfarre de mi pueblo”, comenta el músico, integrante de la Banda de Late Motiv, el programa de televisión que presenta y dirige Andreu Buenafuente. Entró a formar parte de esta banda “un poco de rebote”. El entonces batería del grupo Iñigo Iribarne habló a la productora del programa, El Terrat, sobre la versatilidad del músico guipuzcoano, a quien conocía de haber tocado en grupos como Despistaos. Así que le llamaron y, desde el programa piloto, es uno más de la familia. “Es una banda de primer nivel, y el resto del equipo del programa es fantástico, tanto a nivel técnico como humano, es una gozada trabajar así”, agradece.

Preguntado sobre si Buenafuente es un adicto al trabajo como éste mismo se autodefine, Pirata matiza: “Es un adicto a la vida; está maquinando en todo momento, tiene una mente privilegiadísima. Trabajar con él es fácil, valora nuestra opinión y nos deja hacer”, comenta. “De hecho, formar esta banda es una apuesta personal suya”, recalca.

Sin embargo, admite tener dificultades para tocar algunas veces… porque se está partiendo de risa. “A veces es complicado dejar de troncharte con Berto Romero, David Broncano o Ignatius y ponerte serio para tocar”, confiesa entre carcajadas.

Junto a Andreu Buenafuente, en un inciso del programa ‘Late Motiv’.

Muchos de los invitados del programa son músicos, que a su vez han tocado algún tema junto a la banda. Coque Malla, Leonor Watling, Zucchero, Joan Manuel Serrat, Ariel Roth, Lou Marini (saxofonista de los Blues Brothers)… Pirata no se decanta por ningún favorito -“han sido todos excepcionales”-, ni tampoco ansía la visita de algún músico en especial. “Prefiero el factor sorpresa”.

El programa le ha dado la oportunidad asimismo de reencontrarse con viejos colegas, como es el caso de El Drogas, a quien acompañó sobre los escenarios en la época de Barricada.

Músico-actor-músico

Pero uno no llega a semejante empresa sin ser “un poco perejil”, confiesa. “He tenido suficiente cara para meterme en todos estos jaleos”, bromea. Su pasión hiperactiva por la música le ha llevado por un sinfín de bandas, proyectos e incluso ha hecho sus pinitos como actor. De hecho, acompañó durante un tiempo al actor Santi Ugalde haciendo teatro de calle. En estos momentos, trabaja junto al actor y dramaturgo Sergio Peris-Mencheta en la nueva obra de teatro de éste, en la que también participa su colega Litus, voz y guitarra de la banda de Late Motiv. “Estoy ilusionadísimo de que un tío de la talla de Sergio Peris-Mencheta cuente conmigo para uno de sus proyectos. Colaboro en calidad de músico-actor, o actor-músico, ¡no sabría definirlo!”, reconoce sin tapujos.

Rock Kalean

También junto al actor Gorka Aguinagalde formó el grupo Los del Gas, del que derivó a su vez la exitosa iniciativa Rock Kalean. “Somos una banda de rock callejera –explica-; tocamos temas populares de rock n’ roll a pie de calle, llevamos nuestro equipo de música en un carro y tocamos por las plazas y otros puntos del pueblo al que vamos. Nos están llamando muchísimo, ¡y la gente se lo pasa genial!”, asegura.

De modo que Pirata vive a caballo entre Madrid -donde rueda entre semana para Late Motiv-, y su Errenteria natal, donde pasa los fines de semana… Siempre que Rock Kalean no le reclame.

Con el ‘uniforme’ de Rock Kalean, su banda callejera de rock. “¡Me lo paso como un enano!”, asegura.

Al margen de platós, tablas y txarangas roqueras, Pirata encuentra tiempo para meterse en el estudio y grabar la familia de vientos de los discos de Pirritx eta Porrotx, una colaboración que supera ya la docena de álbumes. Ser un músico tan versátil conlleva problemas de logística, eso sí: “Cuando viajo o salgo de gira parece que me han echado de casa. Tuve que comprarme una furgoneta para mí solo… y todos mis trastos”, apunta jocoso.

No parece que le reste mucho tiempo libre, entre tanto trajín. “Es agotador, sí, pero hago lo que me gusta y para mí es un divertimento, ¡me lo paso como un enano!”.

Pirata, en una de sus actuaciones junto a la banda Los del Gas (Foto: Esther Boticario)

“El primer regalo de Olentzero que recuerdo fue un acordeón”

Miliki, la tele y el acordeón

Siendo un enano es como empezó todo. Con los payasos de la tele, para más señas. “El primer regalo de Olentzero que recuerdo fue un acordeón, ¡hace 41 años! En Errenteria había una sola juguetería, y en Donostia poco más, ¡mi padre se volvió loco para encontrarlo, pero lo consiguió!”, recuerda. Con el acordeón ya en su poder, Pirata se plantaba frente al televisor cuando veía a Miliki y su troupe y les imitaba. “Tuve la suerte de conocer en persona a Miliki y contarle esto. Ha sido una de las personas que más ilusión me ha hecho conocer, ¡se me pone la piel de gallina al recordar ese momento!”. Fueron sus referentes musicales “y sobre todo sentimentales”, como lo es su propia familia. “La música siempre ha estado presente en mi casa; mi abuelo, al que no llegué a conocer, fue un gran músico y quienes le conocieron me lo recuerdan siempre”, cuenta. “Al fin y al cabo, uno busca emular a sus iconos, y para mí, uno de mis referentes es la música de mi familia”, afirma.

“El reggaeton es bazofia musical, y no tengo ningún problema en admitirlo: lo odio”

Reggaeton no, gracias

Cuando no la está tocando, Pirata asegura escuchar todo tipo de música. Desde Tchaikovsky a Metallica, sin olvidar a coetáneos de ambos como Mozart y Wagner o Sabina, Def Con Dos y Kortatu. “A mí me gusta la buena música”, asevera rotundo. En este momento, en su playlist se encuentran, entre otros, la edición del concierto los Rolling Stones en La Habana y el último disco de Coque Malla, asiduo de Late Motiv. Considera que hay buena y mala música en cada estilo… Salvo en el caso del reggaeton. “Es bazofia musical, y no tengo ningún problema en admitirlo: lo odio. No seré yo quien diga a la gente qué escuchar… ¿Pero reggaeton? Que conste que lo he intentado; pensé: Si a tanta gente le gusta, algo tendrá… Pero yo no se lo encuentro. Aparte de un pésimo gusto para las letras, musicalmente es tan básico… No le encuentro nada bueno, de verdad”, explica. “Bueno, sí: cuando se acaba el disco. Es fantástico”, rectifica con sorna el bucanero más mediático.

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Amaia Santana
Periodista, autora de haikus y loser influencer, cuando no se encierra en su batcueva se dedica a ir a conciertos y a ver la vida pasar. Garage, punk, rockabilly o pasodoble, no concibe la vida sin música ni café

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