KK’s Priest: velada de heavy metal de cuero y tachuelas

KK’s Priest: velada de heavy metal de cuero y tachuelas

La expectación era máxima en la noche de ayer domingo en la sala Santana 27 con el concierto protagonizado por KK’s Priest tras sus notables directos ofrecidos en diferentes festivales internacionales y estatales. Y tal como se esperaba cumplieron con creces ejecutando un directo que quedará grabado en las memorias de los numerosos metalheads que se concentraron en dicho recinto para disfrutar de un potente directo de puro heavy metal a la vieja usanza, el llamado old school. Consiguiendo que alzarán los cuernos al ritmo de las canciones propias de KK’s Priest y de los legendarios Judas Priest. Ya que el líder de la formación, el guitarrista K.K. Downing, principal reclamo junto al portentoso vocalista Tim «Ripper» Owens, formaron parte de la historia de los mencionados Judas Priest, quiénes también se encuentran de gira en festivales y que recientemente protagonizaron una exitosa gira estatal.

Pero antes de su memorable directo, los encargados de ir caldeando el ambiente fueron Dieth. El nuevo proyecto sonoro del bajista Dave Ellefson (conocido por su paso en Megadeth) y que junto a al vocalista y guitarrista vocalista Guilherme Miranda (ex-Entombed A.D.) y el baterista Michal Lysejko (ex-Decapitated), publicaron el año pasado su debut ‘To Hell and Back”.

Para su puesta en directo contaron con la presencia del guitarrista Hubert Więcek quién estuvo en un segundo plano durante todo el show dejando que el protagonismo recayera en los tres miembros fundadores de Dieth. Quiénes durante su show de cuarenta cinco minutos interpretaron nueve canciones de las diez que componen su primer lanzamiento discográfico. Una de las destacadas fue el medio tiempo «Walk With Me Forever» en la que Dave Ellefson fue el encargado de las voces. Y que quizás no cuadraba tan bien en su denso y corto repertorio en el que sí sonaron los singles y trallazos «Don’t Get Mad .. Get Even!» y «To Hell And Back«.

Ejecutando un directo poco convincente ante un público enormemente expectante por lo que estaba viendo encima del escenario. Ya que su peculiar propuesta sonora de Death y Thrash (o como a ellos les gusta denominar su estilo como ‘Dieth Metal’) no llegó a cuajar del todo. A pesar de la insistencia de agradar y convencer por parte de su guitarrista y vocalista Guiherme que junto a Dave se intercambiaron en algunas canciones las voces protagonistas. Y donde uno de los destacados fue precisamente el batería Michal que atrajo algunas miradas por su destreza y contundencia con las baquetas y el doble bombo.

A las 21.15 horas la pantalla situada en el fondo del escenario, donde presidía la batería de Sean Elg, emitía varias imágenes en una especie de intro en las que presentaba a los miembros que componen KK’s Priest. Para después ir a por todas con su primera descarga que recaía en la contundente “Hellfire Thunderbolt” incluida en su debut ‘Sermons Of The Sinner’ (2021) y en el que se pudo comprobar que los cinco músicos presentes iban a protagonizar uno de los mejores conciertos vividos en la Santana 27 este año. Tal como lo demostraron con las notables ejecuciones de “Strike Of The Viper” y “One More Shot At Glory”, dos cortes incluidos en su segundo álbum de estudio ‘The Sinner Rides Again’ (2023).

Tras estas tres solventes y energícas interpretaciones, el enorme vocalista preguntó al público presente cómo se llamaba o cómo se le conocía en el mundo del metal. Y la respuesta era “The Ripper” y en ese preciso instante se produjo la primera canción de la era Judas Priest para el regocijo de todos los asistentes. Comprobando en primera persona el poderío vocal que destilaba el vocalista, clavando e incluso superando los agudos de su ídolo Rob Halford. Para después regresar al universo sonoro de los KK’s Priest con la interpretación de la acelerada “Reap The Whirlwing” en la que los guitarristas K.K. Downing y A.J. Mills se intercambiaban posturas al igual que el bajista Tony Newton quién se mantuvo muy presente y activo durante todo el directo.

El concierto iba como un huracán y llegaba el momento de seguir retrocediendo al pasado de los Judas y la elegida fue «Night Crawler» y que durante su ejecución el vocalista se deshizo de sus gafas de sol. De seguido volvieron a ofrecer uno de los mejores cortes que posee la banda, tal como es y fue el tema que daba título a su debut discográfico, «Sermons Of The Sinner«. En que el batería fue el protagonista del inicio de la misma en una colosal interpretación muy al estilo de los propios Judas y en el que contó con un tramo final donde los cuernos se asomaron tal como mandan los cánones del heavy metal. De seguido el escenario se transformó en un infierno con todas las luces en rojo para meter al personal presente en el pesado corte «Burn In Hell» del aclamado álbum de los Judas Priest ‘Jugulator’ (1997). Y por si fuera poco el subidón recibido donde la adrenalina por parte del público se encontraba en estado máximo llegaba el momento oportuno de rebajar la intensidad a través de la magnifica interpretación del clásico «Beyond The Reales Of Death» de su ‘Stained Class’ (1978).

Uno de los momentos cumbres de su impecable directo fue la ejecución del himno «Hell Patrol«. Canción clásica que pertenece a uno de los mejores discos que publicaron los Judas Priest en 1990 con ‘Painkiller’. Y que fue la encargada de subir la temperatura ya que la comunión entre la banda y el público fue la protagonista concluyendo con coros por parte del todo el respetable totalmente entregado a los discípulos de KK’s Priest. Para después dar paso a «The Green Manalishi (With the Two Pronged Crown)» que también fue recibida con los puños en alto. Pero aún quedaba otro de los momentos cumbres que quedará para el recuerdo de mucho de los presentes ya que llegaba el momento de disfrutar en primera persona de uno de los clásicos más clásicos de los Judas Priest. Tal como es la archiconocida y radiada hasta la saciedad «Breaking The Law» en la que el vocalista en su tramo final se bajó para estar cerca de los primeros fans que ocupaban el lado izquierdo del escenario.

Y tras este nuevo subidón de adrenalina los cinco reputados y solventes músicos se marcaban otro instante memorable a través de la longeva «Victims Of Changes» que lograron a través de su impecable ejecución retrotraernos a los mismísimos 1976. ¡Ahí es nada! Y que hubo un bonito detalle y que fue durante el solo de guitarra ejecutado por el propio K.K. Downing en el que A.J. Mills se apartó y se alejó a la parte derecha del escenario para dejar todo el protagonismo a su propio compañero. Canción que finalizó con un interminable chillido por parte de Tim «Ripper» Owens, que demostró durante toda su actuación ser uno de los mejores vocalistas que hay ahora mismo dentro del panorama de heavy metal internacional.

Llegaba el momento que nadie que quería pero así son los conciertos, era el momento de despedirse, y tras ausentarse un pequeño instante del escenario los cinco músicos se presentaban de nuevo en las tablas para interpretar el último corte de su memorable show. Y qué mejor manera de hacerlo posible a través de otro de los mejores cortes que componen la corta pero notable carrera discográfica de KK’s Priest. Como es la canción más heavy metal que resume todo su música, la potente y aclamada «Raise Your Fists«. Consiguiendo de esa manera y tras una hora y quince minutos proclamarse como una de las solventes formaciones actuales del heavy metal. Con unos impecables conciertos compuestos por canciones propias y por la interpretación de clásicos de los míticos Judas Priest. Una herencia sonora bien administrada por parte de Downing, Owens, Mills y Newton (los cuatro de riguroso negro y enfundados con pantalones y chaquetas de cuero y tachuelas muy al estilo de los propios Judas Priest) y Elg (con pantalones cortos y con el dorso al descubierto).

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