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Los tres “hijos” predilectos de Bunbury (al menos para mí)

Si ya de por sí elegir los mejores disco de un artista es complicado en el caso de Bunbury me resulta si cabe más difícil. Uno lleva siguiendo la carrera del aragonés de sus tiempos con Héroes del Silencio y sus canciones se han convertido en parte de la banda sonora de mi vida. Sin embargo voy a lanzarme al vacío y seleccionar cuáles son para mí los tres mejores trabajos de Enrique en solitario.

En tercer lugar situaría el disco “Las consecuencias”. Sin duda alguna está entre lo mejor que ha publicado el artista Zaragozano. Podríamos decir que este trabajo se ha convertido en una de las piedras angulares de su extensa discografía lejos de Héroes del Silencio.

En la época de publicación del disco (2010) se comentaba que era un disco hecho a base de canciones que no tuvieron cabida en “Helville de Luxe” y “El Tiempo de las Cerezas” (disco conjunto de Bunbury y Vegas). No sé si sería así o no pero sé que esas composiciones conformaron una rara avis dentro de la discografía de Bunbury.

Con una estructura y orden de canciones basados en los antiguos vinilos, el álbum da una sensación compacta, de disco de toda la vida al que se vuelve de cuando en cuando en los momentos más íntimos. De escucha relajada, el disco es absorbente y brillante, una mezcla perfecta entre la vertiente más cantautor y más sensible de Bunbury, acompañado de unas guitarras acústicas hipnóticas y de instrumentos musicales típicos del Mediterráneo. Otra característica de Las Consecuencias es el cuidado de las letras, que se convierten en protagonistas de la mano de la cada vez mejor voz de Bunbury.

 El segundo puesto es para “Pequeño”. Enrique decidió tras su cambio radical lanzarse al mar. Esta especie de suicidio artístico supuso su resurrección  tras la apología electrónica de su debut, que conllevó el lógico rechazo de sus fans. Enrique tomó la decisión de hacer un disco como le diera la gana. “Pequeño” fue el que le abrió las puertas a una renovada carrera; la exploración constante de sonidos tradicionales iberoamericanos es su nueva bandera.

En «Pequeño» (Chrysalis, 1999), Bunbury olvida sus delirios de grandeza para volverse humilde, esencial, claro, adulto y casero. Enrique siempre dejó claro que concibió «Pequeño» como un disco que pudiera ser escuchado por sus padres sin que éstos se taparan los oídos. No sólo logró su doméstico objetivo, sino que también consiguió hacerse escuchar por los críticos y el público, que aplaudieron la nueva criatura.

«Pequeño» rescata sonidos tan olvidados por la música moderna española como el pasodoble, sonidos sudamericanos y arabescos reactualizados. Todo ello envuelto en el embalaje rock, pop, e incluso la electrónica (de una forma mucho más comedida). Comienza a explotar la veta de la música cabaretera (con la sombra de Tom Waits amenazando) en temas como «Infinito» o «De mayor». Temas con una clara proyección comercial, como el single «El extranjero», se intercalan con otro de menor interés, como «Robinson», pero el conjunto luce de maravilla. Así que “Pequeño marca”, de hecho, el primer paso del artista hacia una senda nueva, diferente y original.

And the winner is…”Flamingos”. Es el tercer álbum de estudio de Bunbury, y podemos decir que es uno de los más ambiciosos publicados hasta el día de hoy, por su producción, sonoridad, instrumentación y sus letras. Una obra barroca y vistosa. Son muchos los aspectos positivos a destacar, empezando por esa agrupación que acompañó al maño durante algunos trabajos y que tiene por nombre El Huracán Ambulante, una serie de músicos virtuosos y talentosos que lo han puesto todo en éste trabajo.

Se trata de un disco con muchos matices, con elementos que van desde el blues hasta el tango, pasando por ciertos momentos jazz,  y terminando con elementos más propios de la música mexicana. Todo ello adorna un disco de crooner, que se respalda en una big-band y en unas cuantas colaboraciones puntuales como las de Jaime Urrutia, Shuarma, Kepa Junquera, Justo Bagüeste, Carlos Ann, Adriá Puntí…

Es una obra repleta de grandes canciones, de tal nivel que es bastante complicado resaltar unas canciones por encima de otras. Destacar también la magistral sección de viento.

En cuanto a las composiciones con una estructura más netamente rockera, tenemos la explosiva El Club De Los Imposibles o la tremenda Hermosos y Malditos, donde la instrumentación es sublime.

Sácame de Aquí y Enganchado a Tí, son medios tiempos imperecederos, el primero con tintes cabareteros, mientras el segundo nos muestra ciertos matices jazz.

Como canciones más standard, nos encontramos con Lady Blue, un pequeño homenaje a David Bowie, y con San Cosme y San Damián composición que posee unas magistrales letras, y que tiene maravilloso estribillo cantado en falsete y con un bonito solo de guitarra en su final.

Merece la pena  mencionar también canciones como la exquisita ‘Un Bastón Para Tu Corazón’, la rencorosa ‘No Se Fíe’ y la composición que se encarga de despedir el álbum…Y ‘Al Final’, con puro sabor a México.

No sé si acertaré con alguien más pero después de valorar mucho creo que son los mejores discos de Bunbury. Sonidos diferentes, producciones diferentes y en momentos diferentes pero todos tienen un nexo de unión: el talento, la exigencia y la creatividad de este artista zaragozano que seguramente ya está pensando en qué va a ser el próximo proyecto en el que va a trabajar. Mientras tanto le disfrutaremos en la noche bilbaína en lo que se puede convertir en uno de los eventos musicales más importantes de los últimos años en la Aste Nagusia.

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Edu Gascón
Periodista y fotógrafo. Colaborador en ORPHEO y desde hace años en esta web. Subdirector y coordinador de contenidos.

2 comentarios en “Los tres “hijos” predilectos de Bunbury (al menos para mí)

  1. Conpagino demasiado contigo sobre todo en el 1 flamencos y las consecuencias.
    Canciones como los habitantes, de lo mejor, mundo feliz, falto mencionarlo.
    Aunque en el último disco ha sacado una canciones pocos conocian como «ahora» amo esa canción
    Saludos y que buen post

  2. Tenía tu post guardado y hoy me topé con él. Coincido casi al 100% contigo. Para mí el Viaje a ninguna parte es un disco especial.
    Pero si que te doy la razón, Flamingos es uno de mis preferidos y al que me une algo especial.
    Ahora te digo algo…es muy difícil para mí no incluir otros discos…es lo que tiene ser fan incondicional de Enrique. Estoy enganchada a él y a todo su universo.
    Ciao!
    Sil.

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