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Sabina juega y gana con la emoción

Dos tardes se anunciaba Joaquín Sabina en el BEC. La del pasado sábado 7 de octubre con el cartel de no hay billetes desde hace muchos meses. Hacia mucho que Sabina no visitaba estas tierras y casi ocho años que no sacaba disco nuevo. Quizás por ello la cita era ineludible para los aficionados del de Úbeda y eso se comprobó desde varias horas antes con el gentío que rondaba los bares de la zona y la puerta principal del recinto.

Con un mínimo retraso los siete integrantes de la banda aparecieron en escena seguidos por Sabina que no tardó ni cinco minutos en quitarse el bombín y saludar al respetable que de pie aplaudía. Empezó el repertorio con ‘Cuando era más joven’. Tras ese primer tema explicó lo importante de esta cita ya que en Bilbao, en La Casilla, fue la primera vez que vio una cola que daba la vuelta a la esquina. Sinceramente sonó melancólico, quizás anunciando pronta despedida.

En una primera parte del concierto interpretó algunos de los temas de su último disco “Lo niego todo” (Warner, 2017). Aún siendo temas nuevos la gente los coreaba dejándose la voz. Sabina tuvo que agradecer ese apoyo puesto que el jienense estaba ronco a más no poder. De hecho hay temas que interpretan varios miembros de la banda para que así él se tomé algunos descansos. Sonaron ‘Lo niego todo’, ‘Quien más, quien menos’, ‘Postdata’, ‘No tan deprisa’, ‘¿Qué estoy haciendo aquí?’, ‘Lágrimas de mármol’, ‘Las noches de domingo acaban mal’. En ese momento Mara Barros y Pancho Varona toman el relevo. La primera interpretó ‘Hace tiempo que no’ y el fiel escudero de Sabina ‘La del pirata cojo’. Hay decir que al principio del show el sonido dejaba mucho que desear y aunque fue mejorando no fue del todo correcto.

Ni que decir tiene que la segunda parte del concierto fue la de los clásicos. Un letrista como Sabina tiene tantas canciones que tiene que resultar difícil crear un setlist que agrade a todo el mundo pero sí es verdad que se echaron en falta temas como ‘Calle melancolía’ y ‘Quién me ha robado el mes de abril’. Por el contrario no faltaron los éxitos como ‘Yo me bajo en Atocha’, ‘Una canción para Magdalena’, ‘Por el boulevar de los sueños rotos’, ‘Y sin embargo’, ‘Ruido’, ‘Peces de ciudad’, ’19 días y 500 noches’ y ‘Aves de paso’. En ese momento Jaime de Asúa interpretó ‘Seis de la mañana’ y Antonio García de Diego ‘Tan joven y tan viejo’.

Sabina echó mano del humor en bastantes ocasiones aunque el chiste sobre Bilbao y los miembros de la banda (Mara Barro, Pancho Varona, Jaime de Asúa, Antonio García de Diego, Laura Gómez Palma, Pedro Barceló y José Miguel Sagaste) fue un tanto repetitivo. Se puede decir que jugó mucho con la emoción hablando del paso del tiempo, de su salud, mencionando a Javier Krahe, Manolo Tena, Chabela Vargas,…

El de Úbeda volvió a hacerse con el mando para la recta final. Antes de los bises y visiblemente cansado regaló un popurrí de dos temas como ‘Noches de boda’ e ‘Y nos dieron las diez’ y la genial ‘Princesa’. Tras un descanso algo más largo de lo habitual y mientras el público pedía más, la banda regreso al escenario. Sabina de nuevo saludando, emocionado. Emocionante. ‘Contigo’ y ‘Pastillas para soñar’ pusieron fin al espectáculo. Un concierto que aunque no fue del todo correcto en sonido y por los problemas de voz del artista salió adelante gracias a la emoción de sus letras y a la pasión, en ocasiones desmedida, del sus seguidores. Un concierto del que uno se va satisfecho y con la sensación de haber visto algo especial.

http://www.jsabina.com

 

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