Rozando el lleno con el metal

Rozando el lleno con el metal

Crónica recibida desde la Oficina de Comunicación del Ayuntamiento de Bilbao.

Texto: Michel Goiri

Fotografía: Jon Goikuri

BULLETS OF MISERY es un grupo de Metal extremo nacido en 2008 en Gernika-Lumo. De ahí, que lleven como bandera llamar a su propio estilo “Rural Death Metal” o que usen la frase “We growlin Basque”. Con tres discos y una demo a sus espaldas, tienen preparado ya un cuarto disco, que se titulará “Debile principium melior fortuna sequatur”, frase con la que Bernard Etxepare dio fin a su libro “Linguae Vasconum Primitiae” que fue el primero escrito en euskera en el año 1545.

Bajo este concepto orbíta el nuevo trabajo de los gernikeses; un disco conceptual que se basa en La Divina Comedia de DanteAlighieri, mezclándolo con el pensamiento actual y cantado únicamente en el euskera de Lazarraga (siglo XVI). Este trabajo ha sido grabado, mezclado y masterizado por Ekaitz Garmendia en los estudios Blackstorm de Karrantza entre marzo y agosto del 2022.

Bullets of Missery.

Actualmente, el grupo tiene un contrato con el sello Violence in the veins para la edición en CD de este último álbum y otro con el sello noruego Hezurrak para la edición en vinilo.Y Bullets of Misery triunfaron, así, para andarnos sin rodeos.

La contundencia sónica de que hicieron gala, amén de su compenetración, dejaron claro que fueron los triunfadores de la noche, ofreciendo una actuación de Metal puro y duro, abrasivo, agresivo, de los que no hacen prisioner@s. L@s 265 asistentes disfrutaron de lo lindo. No se colgó el cartel de aforo completo por casi nada, la lluvia impenitente no ayudó demasiado a que se cumpliera la expectativa cuando llega el Metal a La Muestra. Pero quién no estuvo (o no lo vio por streaming diario de cada concierto) se perdió una actuación muy cañera.

Bullets of Missery.

De salida evocando esa Edad Media que tanto gusta a muchos grupos metaleros, con Eneko portando un cuenco que podría ser el sacrificio a cualquierculto oscuro (era vino, y bien que se degustó en las primeras filas), había que meterse en el papel. La voz gutural que se transmutaba en agudos de puro Black Metaldirigía a l@s de arriba y a l@s de abajo, encantados de meterse en pogos hiper ventilados, headbanging al unísono y puños en alto, todos los condicionantes para que un concierto de Metal funcione.

“Abarr biurtuac”, “Apokalipsiaren 4 zaldunak” y Arranguren corridorean”fueron los temas más destacados y aplaudidosen una velada agotadora, pues los riffs (muchos con reminiscenciasmuy claras a Slayer) no paraban, la maquinaria de Bullet of Misery funciona perfectamente engrasada a la hora de no dejar prisioner@s, caña, caña y más caña.

Público asistente.

El concierto se cerró con “Irecaçu Beguiaç” (Intro medieval y de inicio lenta y pesada, para acabar con un marcado tono Black, una cancióncon muchos matices) y el último tema, “Nizirik infernuan”, que acabó con una ovación cerrada del público asistentea una descarga metalerade las que te dejan laminado durante unas cuantas horas. Y sentirse así está siempre bien.

CALATHEA es un grupo de Hardcore Melodic Post Rock de Galdakao. En 2021 dieron sus primeros conciertos. Tras la presentación de «Ripped Teeth» en febrero de 2022, y el videoclip del tema «Loratu Ezean» el 16 de septiembre del mismo año, editan un EP titulado «Cries From The Heart». Su música grita sentimientos que nadie quiere exteriorizar en la forma más cruda. Y no sólo del interior por medio de la voz, sino también llevada al exterior de acordes, golpes de batería y latidos de corazón.

Ofrecen un sonido muy cuidado en el que muestran sus influencias del Hardcore y Post Hardcore, lleno de matices y sonidos pesados, al que aportan pasajes más melódicos.Y su propuesta no es de lo más habitual que se ve por estos lares. Ello conlleva un riesgo. Y más riesgo aún, cuando parte de su repertorio no tiene el rodaje suficiente para ser defendido en directo con más seguridad.

Calathea.

Y es que a Calathea se le torcieron las cosas pronto.  Un mal comienzode concierto (con parón a los treinta segundos por problemas con la guitarra) hizo que hubiera que repetir la Intro, con la sala callada, un@s 260 espectadores, guardando respeto para no poner al grupo más nervioso de lo que parecía. Ya puestos en marcha subía a las tablas el vocalista para tirar de agudos guturales mientras los riffs con cierto toque Doom empezaban a fluir.

Todo el concierto se mantuvo en el equilibrio entre pasajes lentos, casi atmosféricos, seguidos de explosiones de rabia. El problema es que todo fue así, un bucle de 45 minutos. Oier Alberdi forzaba tanto que, en los primeros temas no llegaba y acababa sofocado, demasiado forzar las cuerdas vocales, poco cantar con el estómago.

Calathea.

No cambió la cosa, además de cantar en varias ocasiones con el micrófono tan alejado que auguraba problemas. Una pena,porque este tipo de interpretación necesita de una voz poderosa y muy hecha…y parecía que lo que faltaba era eso, horas y horas de conciertos para mantenerse arriba y defender unas composiciones complejas y trabajadas. “Swan Song” fue de los mejor en un repertorio que tenía un par de versiones (“Aching abscense”, de Boneflower y “Cold”, de Bloom).

Ya para seguir con los problemas, una rotura de una cuerda del bajo provocó un incómodo parón, los coros de Asier tampoco es que ayudaran mucho y el concierto fue desarrollándose bajo la atenta mirada de un público muy frío y poco convencido de lo que estaba viendo, salvo los irredentos que acompañan a cada grupo.

Calathea.

Y Calathea no fue menos con un acompañamiento de seguidores/as entregados/as a la música de sus amigos. Al salir, la sensación general fue que aún les faltan muchas tablas para que esta interesante propuesta funcione como se espera que lo haga.

 

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